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Geomorfología
y Climatología
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El
Parque Nacional de Aigüestortes y Estany de Sant Maurici se encuentra físicamente
flanqueado al norte y al sur, por fuertes estribaciones montañosas, de
tal modo que el Parque es sólo accesible cómodamente por sus costados.
Geológicamente, los terrenos del Parque Nacional representa la transición
entre los montes catalanes orientales y los Pirineos centrales, viniendo a ser
una estribación del macizo de la Maladeta o Montes Malditos, y como en
él, predomina el granito, apareciendo sólo en ocasiones la pizarra
y las calizas devónicas.
Los terrenos que constituyen el parque pertenecen a formaciones de la era Primaria
(granitos y pizarras) que formaban entonces (hace 200 millones de años)
el eje pirenaico. Su forma actual, en cambio, responde al resultado de la acción
posterior de los agentes naturales durante largo plazo, destacando las convulsiones
geológicas de la era Terciaria que elevaron, todavía más,
las montañas paleozoicas. Sobre el relieve formado con anterioridad incidió
de forma decisiva el glaciarismo de la era Cuaternaria, como demuestra el paisaje
actual, en el que pueden reconocerse perfectamente el itinerario seguido por
las lenguas de hielo, algunas de ellas de formidable potencia. Los glaciares
modelaron los valles, formaron los circos y dejaron a su paso decenas de cubetas,
los actuales lagos, ibones o estanys, tan típicamente configuradores
del relieve del Parque Nacional.
Los lagos poseen valor importante en este enclave pirenaico. Ocupan antiguos
fondos de circos y los hay de todas clases, formas, colores y profundidades;
muchos de ellos se encuentran intercomunicados por saltos de agua y enlaces
naturales, mientras otros son aisladas e indepedientes masas de aguas.
El origen geológico de los lagos hay que buscarlo una vez más
en las glaciaciones, y más concretamente en la acción de una lengua
glaciar contra un plano menos inclinado que el de la propia lengua, lo que la
lleva a excavar en el suelo formando una cuenca que se llena de hielo. Cuando
el periodo glaciar remite, los hielos se disuelven, dando paso a los ibones.
En alguno de ellos la profundidad asciende a casi medio centenar de metros,
lo que indica la potencia excavadora del glaciar. Otros, han reducido ya su
hondura, pero hay que tener en cuenta que, desde el mismo momento en que se
retiraron los hielos, se inició el proceso de colmatación de los
ibones, por el que se rellenó la cuenca formada por el glaciar por arrastre
de materiales sólidos de las montañas, procesos que en algunos
lagos, ya secos y sustituidos por praderas, ya ha concluido.
El glaciarismo actuó también sobre las crestas, a través
de la macrogelifracción, o rompimiento del granito. El agua, al transformarse
en hielo debido al enfriamiento general, hizo de ariete en las hendiduras de
las rocas, quebrándolas y ocasionando el atormentado perfil de las crestas
y los cuchillares de los picos.
El agua es el verdadero protagonista del Parque encontrándose en remanso
en los lagos, en saltos de agua o enredada en surcos y brazos en los terrenos
colmatados donde se abre paso.
El Valle de Sant Nicolau se corresponde con la cuenca hidrográfica del
río del mismo nombre, ocupando la mitad occidental del Parque Nacional.
Su forma de "U" delata el modelado glaciar del mismo, y se hallan
presentes las huellas de la glaciación en todos sus elementos: los circos,
los lagos, las cresterías o las llanuras colmatadas. Dentro de este valle
se encuentra el lugar llamado Aigües Tortes (Aguas Tortuosas o torcidas),
la mitad de la denominación del parque se debe a este lugar, donde el
río se divide en múltiples brazos, progresando en meandros tan
tortuosos, que a veces se tiene la impresión que el agua circula hacia
arriba. La causa de tales fenómenos se encuentra en la colmatación
de las cubetas glaciares, los vertidos se acumulan en el fondo de los lagos,
cegando el acuífero en un proceso tanto más rápido cuanto
más pronunciados sean los declives montañosos circundantes. Cuando
los sedimentos afloran a la superficie del colmatado lago, las aguas circulantes
tienen que abrirse paso a duras penas, ocasionando ramificaciones y meandros,
los que ahora pueden verse en Aigües Tortes.
El Valle San Maurici reúne un conjunto de circos y cuencas glaciares,
todo lo cual concluye en el Lago de San Maurici, colector final de las aguas
de tan poderoso y complejo anfiteatro. Es la joya lacustre que le otorga la
segunda mitad de la denominación del Parque Nacional.
CLIMATOLOGÍA.
Reúne todos los elementos característicos de la alta montaña.
Presenta un clima atlántico de alta montaña con precipitaciones
superiores a los 1.000 mm anuales que en invierno suelen ser en forma de nieve.
Las nevadas son especialmente frecuentes entre los meses de noviembre y abril.
En invierno las bajas temperaturas son características oscilando entre
0 y 5ºC, aunque disminuye en relación a la altura, con lo que en
alta montaña durante 4 ó 5 meses la media es inferior a 0ºC.
El clima del Parque se encuentra muy condicionado por diversos factores, como
la altitud, que oscila entre los 1.350 y los 3.033 m, y la diferente orientación
de sus valles, que facilitan la existencia de un gran número de microclimas
diferentes, con una mayor influencia oceánica en los valles abiertos
al norte y al oeste, y mediterránea en los que miran al este o al sur.
En las zonas altas el clima se uniformiza y las precipitaciones de agua o de
nieve pueden llegar a ser del orden de los 1.500 mm anuales.