ABETO (Abies alba).
El abeto es uno de los árboles más grandes que existen
en la Península, por lo que puede llegar a alcanzar alturas de 50 y 60
m. La copa es de forma piramidal. El tronco, recto y columnar, puede tener hasta
6 m de ancho; está desprovisto de ramas en su primer tramo. La corteza
es cenicienta y lisa en los ejemplares jóvenes y tiende a hacerse parda,
gruesa y quebrada en los adultos. Sus ramas son amplias, gruesas, extendidas
y agrupadas en pisos. Tiene las ramillas terminales cubiertas de un pelo generalmente
rojizo, característica que lo diferencia del pinsapo que las tiene lampiñas.
Las yemas son agudas y no resinosas. Las hojas son flexibles, lineales y con
dos bandas estomáticas bien marcadas en el envés.
Hábitat.
Los requerimientos del abeto son muy similares a los del haya en cuanto a humedad
ambiental, necesidad de una densa cubierta forestal para una adecuada germinación
y gran resistencia al frío.
Distribución.
Los abetales españoles constituyen masas boscosas puras o mezcladas con
hayas (Fagus sylvatica), que ocupan preferentemente el piso montano pirenaico.
Su límite de distribución suroccidental europeo e ibérico
se encuentra en las orillas del pantano de Irabia (Irati, Navarra), mientras
que el macizo del Montseny (Barcelona), en la cordillera Costero-Catalana, constituye
su límite suroriental español. Las masas más importantes
se sitúan en la provincia de Lérida, con un total de 17.000 ha,
mientras que en Navarra, Huesca, Barcelona y Gerona forman pequeños bosquetes
frecuentemente mezclados con otras formaciones.