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El
municipio de Aldeire está ubicado en la Sierra de Aldeire, en un
valle entre dos colinas de la cara norte de Sierra Nevada, a 1.278 metros
de altitud. Dos ríos, el Benabre y el Benéjar ataviesan
estas tierras y aportan en determinados puntos de su recorrido aguas minero-medicinales
enriquecidas en hierro y azufre.
El clima de Aldeire, influenciado por su situación en plena Sierra
Nevada es de tipo glaciar en invierno, con heladas que se prolongan hasta
Febrero y Marzo, mientras que en verano se alcanzan los 30ºC.
Los hallazgos arqueológicos muestran que la zona estuvo poblada
en tiempos prehistóricos atraída por los yacimientos mineros
y las posibilidades de explotación ganadera. Posteriormente, fenicios,
romanos y visigodos ocuparon las tierras de lo que fue la comarca de Zenete:
Calahorra y los once castillos de la zona, sistemas de riego y molinos,
una calzada romana, etc. Con la invasión musulmana, que mantuvo
la organización romana y visigoda, la zona adquiere bastante importancia,
fundamentalmente por su proximidad al puerto de Ragúa que comunica
la cara norte de Sierra Nevada con las Alpujarras; de esta época
son los castillos y aldeas cicundantes de Ferreira, Aldeire, Dólar,
Hueneja, Alquife, La Calahorra y Lanteira.
En el siglo XIII la comarca de Zenete, que se había mantenido fuera
de la presión cristiana, queda adscrita al trono de Granada y su
historia ligada a Guadix. En 1.489 la comarca se incorpora a la Corona
de Castilla y pasa a manos de Rodrigo de Mendoza, quien nombra a Alí
Aben Chapela alfaquí de Aldeire. En las sublevaciones posteriores
de los moriscos de la Alpujarra, Aldeire fue uno de los lugares mas castigados
y hacia 1.570 su población sería deportada al igual que
el resto de la comarca de Zenete, tomándose posesión de
los bienes moriscos. El pueblo fue repoblado en dos ocasiones, pero las
tierras fueron divididas por permutas, herencias y donaciones, rompiéndose
la igualdad que existía antes.
A partir del siglo XVIII se produce un aumento de la población
que continúa hasta 1.960 (2.201 habitantes). Sin embargo, en la
actualidad, la emigración hacia Cataluña y Valencia, así
como a Suiza ha determinado una caída de la población hasta
los 800 habitantes.
La economía de esta localidad se basa en la agricultura y la ganadería,
así como las actividades relacionadas con el turismo rural.
Visita cultural:
En las afueras del pueblo quedan restos del Castillo de la Caba o Cava,
perteneciente a la época califal y en él también
se ha encontrado cerámica nazarí de los siglos XIII y XIV.
Durante el siglo XI sirvió para controlar el paso del puerto de
La Ragua y la frontera entre el reino de Almería y el de Granada.
Del castillo únicamente quedan dos aljibes y varios trozos de muralla
con torres adosadas. Los aljibes almacenaban el agua que subían
los habitantes de Aldeire en concepto de impuestos, para el uso de los
moradores del castillo. Según señala Pedro Antonio de Alarcón,
en este castillo en los siglos XVIII y XIX se instalaron corrales de ganado,
siendo ésta una de las causas de su destrozo.
La
iglesia parroquial está dedicada a Nuestra Señora de
la Anunciación, y fue construida sobre el solar de una mezquita
musulmana. En 1501 fue convertida en templo. Se caracteriza por la incorporación
de las influencias renacentistas de la época al estilo mudéjar.
Consta de una nave central del siglo XVI con un artesonado sin tirantas,
destacando un coro del mismo siglo y el órgano que , aunque en
muy mal estado de conservación, es unos de los mas antiguos de
España..Conserva también algunas imágenes antiguas,
cálices y ornamentos.
Los
Baños Árabes constituyen un ejemplo típico
de baño público rural, de pequeñas dimensiones y
de estructura muy sencilla. Están constituidos por 3 naves paralelas
y contiguas, de planta rectangular y orientadas de este a oeste. Eran
abastecidos por las aguas de un manantial cercano, conocido como Fuente
del Tiro.
Los muros del baño son de mampostería, pizarra, unidas con
mortero de cal y arena. Las bóvedas son de medio cañón
de ladrillos. Las lumbreras cuadradas daban luz a las habitaciones. El
baño tenía vestuario, habitación fría, templada
y caliente, pilas para bañarse y caldera para calentar el agua,
además del horno y la leñera.
Fueron
construidos entre los siglos XII y XIII, pasando a ser propiedad de los
señores de Zenete después de la conquista cristiana. Su
uso se subordinó al pago de una renta anual en especies de trigo
o cebada. Destruidos entre 1491 y 1500 por orden de Don Rodrigo de Mendoza,
como represalia por no querer pagar los vecinos de Aldeire los tributos
exigidos para la construcción del palacio de La Calahorra, se reconstruyeron.
en 1530, si bien, en 1566 se prohibió su funcionamiento, junto
con los restantes baños del Marquesado del Zenete.
Itinerario
desde el Puerto de La Ragua a Aldeire.
Actividad de senderismo de dificultad media. Distancia: 16 Km y una duración
aproximada de 6 horas.
Trascurre por un paso natural usado para comunicación de personas
y ganado entre La Alpujarra y el Marquesado.
Tomamos la dirección del Barranco de Majacaco y en el Collado seguimos
el carril de la derecha y bajamos hasta encontrar la línea del
pinar de repoblación a nuestra izquierda donde comienza una vereda
que seguiremos un buen trecho. Sin perder la cota de 2.100 metros caminamos
con el pinar de pino silvestre a la derecha y el piornal a la izquierda,
salpicado por espinares de endrino, majuelo, agracejo. A partir del Barranco
de los Pasillos, vamos dejando el Morrón Sanjuanero de lado y nos
acercamos al Morrón de Aldeire o del Mediodía, y tras dos
horas y media, llegamos al Cortijo de la Meseta de los Tajos bajo el Morrón,
donde observamos la vegetación de borreguiles.
Tomamos
una vereda descendiente que nos conduce a un carril, que nos llevará
al Haza de la Meina, con una bonita vista de Aldeire y el Castillo de
La Calahorra, además de a la confluencia de los ríos Pasillos
y Tejos. En pocos minutos llegamos a la junta de los ríos, lugar
donde el bosque de ribera proporciona un ambiente fresco y acogedor. Podemos
continuar tanto por el carril como por el río si lo atravesamos.
Avanzamos por un castañal salpicado de Sequoyas.
Sin
abandonar el camino llegamos al Área Recreativa de la Rosandra,
en la zona de influencia del Parque Natural, y por fin, tras dejar atrás
varios molinos abandonamos a Aldeire a 1.278 metros.
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