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Nevada,
con una extensión de 77 km2, está situado a 1.082 m de altitud.
Agrupa desde 1.974, las localidades de Laroles, Picena, Mairena y Júbar,
y se extiende desde las cumbres de Sierra Nevada hasta los llanos de la
Hoya de Ugíjar, integrando parte de su término el Parque
Natural de Sierra Nevada. Puerta natural de la Alpujarra Alta desde el
Puerto de la Ragua, Nevada recuerda el sistema de administración
territorial de reino nazarí de Granada -la taha- como término
municipal único que agrupa diversa localidades, siendo Laroles
la cabecera administrativa de dicho término y el lugar donde se
ubica su ayuntamiento.
Laroles,
perteneció durante la dominación musulmana a laTaha de Ugíjar.
La historia del territorio de este municipio corre pareja a la de otras
localidades de la Alpujarra, comarca que, por su aislamiento geográfico,
ha desarrollado desde siempre una cultura propia y diferenciada, que tuvo
su momento de esplendor en el período árabe-andalusí,
cuando toda la Alpujarra era un importante emporio agrícola especializado
en la producción de seda. Tras la conquista de Granada (1492) por
los Reyes Católicos, la población se vio paulatinamente
sometida a una presión que llegó a convertirse en intolerable,
y en 1568 un rico terrateniente de la zona, Hernando de Válor,
que tomó el nombre de Abén Humeya, se levantó en
armas contra Felipe II, provocando una revuelta general entre los moriscos
de todo el reino de Granada. Las poblaciones de Laroles, Mairena, Picena
y Júbar, jugaron un papel fundamental en esta guerra de guerrillas,
debido en gran parte a su situación estratégica en la entrada
norte, por el puerto de la Ragua, a La Alpujarra. Finalizado el levantamiento
a la muerte de Abén Humeya en 1.569, los moriscos serían
expulsados de la Alpujarra, que se repobló después con campesinos
procedentes de Galicia, León, Asturias y Castilla.
La población actual de Nevada (1.369 habitantes) desarrolla su
economía en torno a de la agricultura y ganadería lanar
y caprina. Se cultiva el almendro, olivo, vid, cereales, higueras y frutales.
Visita
cultural:
Laroles es un pueblo en el que aún se conserva la arquitectura
vernácula alpujarreña. Su Iglesia Parroquial (del siglo
XVI), compuesta por tres naves, fue reconstruida por Hernando de Arnaga,
Cristobal de Espinosa y Juan Mateo, entre 1583 y 1595. Poseyó tiempo
atrás armadura decorada con racimos de mocárabes pintados
por Dionisio de Avila (natural de Guadix). La torre del siglo XVIII (1775),
está realizada en ladrillo visto y cubierta por chapitel de pizarra
oscura. La portada es latericia con pilastras toscanas.
Mairena
está situada en la carretera que une Laroles con Mecina Alfahar
y a 1083 metros de altitud, se le conoce como el balcón de la Alpujarra;
desde su término municipal, orientado al Sur, podemos divisar toda
la Contraviesa hasta la costa, e incluso en días claros el Mar
Mediterráneo y el norte de Africa. Mairena posee un anejo, Jubar,
pequeña aldea entre la vegetación de la sierra, en la que
destaca su iglesia, la mas antigua de la Alpujarra..
Celebra sus fiestas patronales el 17 y 18 de septiembre en honor al Sto.
Cristo de la Luz. También se celebra San Marcos (25 de abril).
Merece la pena detenernos tanto en la Iglesia Parroquial de Mairena como
en la de Picena.
Espacios
de interés:
Por su situación, en la ladera de Sierra Nevada y orientado hacia
el sur, Nevada posee interesantes atractivos naturales, paisajísticos
y ecológicos. Al Norte de su término municipal se encuentra
el Puerto de La Ragua, también conocido como Puerto de las Espumas,
por encontrarse entre nubes gran parte del año.
Puerto
de la Ragua es un paraje natural de alta montaña donde encontramos
la Estación Recreativa del Puerto de la Ragua, dedicado al esquí
de fondo. Hoy está atravesado por una carretera comarcal.
Además
de la propia Sierra Nevada, los pueblos que lo integran son por sí
mismos lugares de interés:
Mairena. Este pueblo de la Alpujarra es el que tiene mejores vistas; desde
aquí se pueden contemplar las costas africanas en los días
claros. Su calles adornadas de flores, convierte la visita a este pueblo
en un agradable paseo.
Júbar. Aldea rodeada de huertos y de un bosque de encinas, en la
que encontramos castaños centenarios.
Picena. Es en Picena donde se conserva más, el sabor morisco de
sus calles retorcidas que parecen más propias de un zoco.
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