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Geomorfología
y Climatología
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La cordillera Bética es la gran unidad geológica, es la cordillera alpina más destacada de la Península, originada por la colisión de la placa africana con el macizo central ibérico y está formada por depósitos de las eras primarias y secundaria, de gran espesor. La aparición de Sierra Nevada como unidad geológica data de hace unos 30 millones de años, cuando este macizo se elevó en el momento del plegamiento alpino en la era terciaria. Desde entonces, no ha parado de elevarse hasta alcanzar las máximas cumbres peninsulares. Pero la actual morfología es también fruto de los episodios glaciares de finales del Cuaternario. Quizá la huella más evidente de este glaciarismo sea la existencia de medio centenar de lagunas.
Geológicamente
entre los materiales presentes aparecen tres zonas de disposición concéntrica:
una primera zona donde destacan pizarras incrustadas de rocas metamórficas
(micasquistos, cuarzitas, mármoles, anfibolitas y granates) que forman
el complejo Nevado-Filábride. Situado en la zona central donde concurren
las máximas alturas de Sierra Nevada. Esta zona recibe el nombre de "lastra".
Una zona intermedia de complicada estructura, constituída por anfibolitas,
pizarras, esquistos, serpentinas, gneises, mármoles, cuarzitas, filitas
y micaesquistos, que corresponden al manto del Mulhacén. Compuesta por
fragmentos deleznables constituyen la "launa", utilizada como impermeabilizante
en techos y tejados.
La zona que rodea a este núcleo central integra el complejo Alpujárride,
caracterizado por la abundancia entre sus componentes de micasquistos del paleozoico
y precámbrico, filitas y calizas-dolomías cristalizadas de nuevo,
y que en ocasiones, envuelven por completo a los materiales esquistosos del
complejo anterior formando una orla. Estos materiales que reposan sobre pizarras,
están formados por una extensión de dolomías y calizas
con una potencia de hasta 1000 metros, que constituyen el característico
"calar".
Por último, el neógeno y cuaternario están representados
por rocas blandas, tipo margas, arenas, conglomerados, etc. En estos lugares
la xericidad es muy marcada.
El relieve de Sierra Nevada es, a diferencia de la mayoría de los complejos
montañosos de la península, homogéneo y compacto, de formas
suaves y cimas poco escarpadas en unas zonas y muy abrupto, dominado por crestas
y salientes, en otras. Las especiales características de Sierra Nevada,
en orden a sus numerosas cumbres que superan los 3.000 metros de altura, hacen
de su macizo montañoso una excepción respecto al resto de sistemas
montañosos de la Península Ibérica. Sobre todas las cimas
destacan poderosamente la del Mulhacén (3.482 m) y el Veleta (3.392 m).
Se distingue del resto de formaciones por la ausencia de valles que faciliten
el paso entre las vertientes, existiendo sólo en las zonas adyacentes
al macizo.
Su relieve tiene además un extraordinario interés geomorfológico.
Diversos estudios confirman un glaciarismo pleistocénico. Sierra Nevada
es el enclave europeo más meridional afectado por el glaciarismo cuaternario.
Aunque sus efectos se limitaron a las partes más elevadas de la sierra,
no alcanzando otras montañas más septentrionales. Tienen gran
importancia por ser el único caso de la Bética. Ocuparon las cuencas
de drenaje preexistentes, no consiguiendo en la mayoría de los casos
romper las líneas maestras del relieve, pero sí acentuaron la
cabecera de los barrancos. Dejaron su huella en circos,(localmente llamados
corrales, en numerosas lagunas originadas por los surcos) o zonas deprimidas
de la sobreexcavación glacial, y borreguiles o prados húmedos,
(cuya génesis está en las zonas elevadas o umbralesde roca superadas
por los movimientos del glaciar). Actuaron como diques naturales acumulando
suelo fértil y agua, donde hoy se conserva la mayor biodiversidad botánica
de Sierra Nevada.
La geomorfología glacial también ha dejado algunos valles de fondo
plano en forma de U. Más extendidos están los depósitos
morrénidos, formando grandes acumulaciones de pedregales, llamados localmente
cascajares y lastras. Proceden sobre todo del periodo periglaciar, que ha sido
más activo que el glaciar en Sierra Nevada. Se caracteriza por ser menos
frío y por la alternancia de heladas y deshielos, que propician la fragmentación
de la roca por gelivación (erosión por acción del hielo),
proceso que salvadas las distancias sigue activo.
Climatología
Posee
un clima variado y extremado a la vez, propio de la alta montaña, donde
a lo largo del año las temperaturas oscilan en 60 grados centígrados.
Marcan las diferencias entre los helados días de invierno, cuando soplan
los vientos del norte que bajan las temperaturas hasta los 35 grados bajo cero,
y las calurosas jornadas de verano con cálidos vientos de procedencia
sahariana.
Esta circunstancia origina que en la media montaña, hasta los 2.500 metros
de altura aproximadamente, se aprecien las cuatros estaciones, mientras que
a partir de este límite, ya en la alta montaña, las estaciones
se reducen a dos, el invierno nevado y frío y el verano o época
del deshielo. De hecho, en alturas superiores a los 2.500 metros casi las tres
cuartas partes de las precipitaciones que se registran a lo largo del año
lo son en forma de nieve.
El régimen de precipitaciones es variable como, lo es en sí, la
climatología del Parque. Con escasas precipitaciones en las zonas bajas
orientales (aportes inferiores a 300 mm) y abundantes en las zonas altas occidentales
(incluso por encima de 2.000 mm). Como en toda climatología de alta montaña
es necesario recordar que las precipitaciones aumentan con la altitud, llegando
este factor a ser preponderante sobre los demás.